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¿Cómo evitar que roben mi bicicleta?

19 octubre 2018

cómo elegir antirrobos de bicicleta

El robo de bicicletas está a la orden del día, tanto en grandes ciudades como en localidades más pequeñas. El auge de este medio de transporte, ecológico y saludable, va más allá de una moda, algo por lo que debemos felicitarnos. Sin embargo, la parte negativa es que algunos aprovechan el incremento del parque de bicis en las calles para hurtárselas a sus dueños.

La pregunta es: ¿cómo proteger mi bici de los robos? La mejor respuesta viene dada por una combinación de factores, como la prudencia, el sentido común y, algo indispensable, un buen antirrobo para bicicletas.


Un buen antirrobo para bicicletas es clave
El mercado nos ofrece múltiples posibilidades a la hora de escoger un antirrobo para nuestra bici, pero ¿cuál es el que mejor se ajusta a nuestras necesidades? Podemos tener los siguientes elementos en cuenta:

• El nivel de seguridad del antirrobo: los dispositivos que presentan más resistencia son los antirrobos de horquilla, las cadenas y los antirrobos articulados, todos ellos fabricados habitualmente en acero.

• El tamaño y el peso: a veces, los candados más seguros, por el material en que están fabricados  y por sus dimensiones, son fatigosos de transportar cuando se pedalea. Por eso es preciso sopesar si el valor de nuestra bicicleta es lo suficientemente alto como para optar por los modelos de máxima seguridad o si un modelo de seguridad media-alta pero más ligero puede valernos.

• El número de elementos que puede bloquear: en general, se recomienda que, como mínimo, el antirrobo bloquee una rueda y el cuadro. Lo más recomendable es utilizar dos antirrobos para bloquear los elementos de la bici que los ladrones atacan con más frecuencia: ruedas, cuadro y sillín. Para los usuarios que prefieran llevar un único antirrobo, recomendamos un dispositivo que abarque ambas ruedas y el cuadro. Cables como el Trans200 de IFAM, de 2 metros de longitud, serían un buen ejemplo.

cómo evitar que roben mi bicicleta

Tipos de antirrobos de bicicleta
Una vez considerados los puntos anteriores, examinaremos los principales tipos de antirrobos para bicicletas y sus características:

• Antirrobos de cadena. Pueden incorporar cierre o no, en cuyo caso se combinan con un candado. Este segundo supuesto añade un extra de seguridad, ya que las cadenas con cierre incorporado, aun siendo seguras, tienen en éste la parte más sensible ante un ataque. Si disponemos de un candado que cierre la cadena, tenemos más opciones de elegir el grado de seguridad que queremos imprimir al conjunto antirrobo. Por lo general, las cadenas más recomendables por su conjunción de ligereza y resistencia son las de eslabones de 8 y 6 mm. de espesor.

• Antirrobos de horquilla. Su arco rígido en acero y su gran altura de arco los convierte en ideales para ofrecer una fuerte resistencia al proteger el conjunto cuadro-rueda. Escoja aquellos modelos que cuentan con soporte para el cuadro razón por la que son los antirrobos preferidos por muchos ciclistas urbanos.

• Cables antirrobo. Sus grandes bazas son su longitud, capaz en algunos casos de bloquear las dos ruedas y el cuadro, y su ligereza a la hora de transportarlos. Son antirrobos compuestos por un cable trenzado de acero y revestido por una cobertura plástica para hacerlos resistentes a la humedad. Algunos ciclistas los usan para evitar el robo del sillín.

• Antirrobos articulados. Están compuestos por placas de acero, revestidas para evitar la oxidación, que se despliegan para enganchar la rueda y el cuadro. La gran ventaja de estos antirrobos es su fácil transporte, ya que plegando las placas ocupan muy poco espacio. Así, se pueden llevar sujetos al cuadro de la bicicleta sin ningún problema mientras se pedalea.

consejos para evitar el robo de bicicletas


La prudencia y el sentido común
Una vez conocidas las posibilidades que tenemos en antirrobos, veamos unos cuantos consejos para evitar en lo posible que nos roben la bici. La prudencia y el sentido común, a los que antes aludíamos, nos dictan algunas pistas básicas:

• Proteger siempre el cuadro y las ruedas.
Como ya habíamos dicho, el mínimo de protección debería consistir en bloquear una de las ruedas y el cuadro con un elemento fijo en la calle. Si queremos bloquear las dos ruedas y el cuadro con un solo antirrobo (cuya longitud no permita hacerlo con la bicicleta totalmente montada), la solución pasa por desmontar la rueda delantera y juntarla con la otra rueda para candar ambas. No obstante, desde IFAM, recomendamos el uso de dos antirrobos para bloquear con total seguridad los elementos clave de la bicicleta.

• Evitar dejar en la calle una bicicleta muy valiosa. Por ejemplo, si la dejamos en un aparcamiento para bicicletas y destaca sobre el resto, es muy probable que los ladrones se fijen en ella.

• No dejar la bici en zonas poco transitadas. La mera presencia de gente alrededor disuade a quienes cometen los hurtos de bicicletas. Por esta misma razón se desaconseja dejar aparcada la bici en la calle toda la noche.

• Emplear aparcamientos vigilados, que ya existen en algunas grandes ciudades. Por un precio muy asequible permiten dejar la bici sin la preocupación de tener que guardarla en casa o en un trastero.

• Amarrar la bici a elementos fijos que no se puedan romper o desmontar. Aunque parezca exagerado, se han dado casos de ladrones que han roto árboles para llevarse bicicletas amarradas a ellos. Tampoco se aconseja dejar la bici sujeta a señales de tráfico.

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